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Mediación familiar

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Legislación
MEDIACIÓN FAMILIAR EN ANDALUCÍA
Fichas Mediación CGPJ
Ilustración: Mediación Familiar
  • Introducción
  • Inicialmente la Mediación Familiar se planteó como una forma alternativa de afrontar la disolución del vínculo matrimonial. Actualmente el concepto de mediación familiar incluye a hermanos/hermanas, padres/madres e hijos/hijas, abuelos/abuelas, etc., con la pretensión de mediar en cualquier conflicto que pueda surgir en el seno de la familia y su entorno. Esos conflictos que pueden surgir son de diversos tipos, los más frecuentes se encuadran en los procesos de separación o divorcio; pero también se dan otros tipos de conflicto dentro de las familias: disputas entre hermanos (u otros herederos) por herencias, conflictos con adolescentes, incluso en empresas o negocios familiares, etc.

    En este contexto, se pretende fomentar la mediación familiar como estrategia para restablecer unas relaciones familiares saludables y respetuosas.

    Si miramos hacia atrás y nos situamos en el ámbito europeo, los inicios de la mediación familiar tienen como referente institucional el Consejo de Europa, el cual a través del Derecho de Familia elaboró diversos instrumentos jurídicos internacionales que tuvieron como objetivo la protección de la familia. Uno de esos instrumentos fue la Recomendación nº R (98) 1 del Comité de Ministros de los Estados miembros de la Unión Europea sobre la mediación familiar, adoptada el 21 de enero de 1999. En ella se definió la mediación familiar como “un proceso en el cual un tercero, imparcial y neutro, el mediador, asiste a las partes en la negociación sobre las cuestiones objeto del litigio con vistas a la conclusión de un acuerdo entre ellas. La Recomendación dejaba libertad a los Estados para la organización de la mediación, así como los ámbitos en la que ésta actuaría (sector público o privado, a nivel estatal o local).

    En España, la mediación en el ámbito familiar, comienza a principios de la década de los noventa, partiendo de la práctica privada con parejas que inician su proceso de separación, interviniendo desde un enfoque multidisciplinar, tanto psicológico como jurídico. Hasta ese momento la separación y el divorcio sólo se habían tratado desde un enfoque jurídico. El Consejo General del Poder Judicial, en el Libro Blanco de la Justicia, mencionaba la importancia de los medios alternativos de resolución de conflictos, destacando la necesidad de reformar el procedimiento de familia en la ley procesal, introduciendo un trámite en el que se tratara de evitar la continuación del procedimiento mediante un acuerdo entre las partes, como fase previa y obligatoria al inicio del juicio.

    De esta manera, aunque no se introduce aún la mediación como mecanismo de resolución de conflictos, sí se pretende obtener un mayor consenso entre los cónyuges. La reforma de la Ley de Enjuiciamiento Civil del año 2000 (Ley 1/2000, de 7 de enero), introduce en el artículo 770.5º la posibilidad que permite a las partes solicitar al Juez que se continúe por los trámites del procedimiento consensuado o de mutuo acuerdo.

    La Ley 15/2005, de 8 de julio, por la que se modifican el Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia de separación y divorcio, pone de manifiesto en su Exposición de Motivos que “con el fin de reducir las consecuencias derivadas de una separación y divorcio para todos los miembros de la familia, mantener la comunicación y el diálogo, y en especial garantizar la protección del interés superior del menor, se establece la mediación como un recurso voluntario alternativo de solución de los litigios familiares por vía de mutuo acuerdo con la intervención de un mediador, imparcial y neutral.”

    En la actualidad, España no dispone de una ley nacional de aplicación en todo el territorio sobre mediación, de forma que han sido las distintas Comunidades Autónomas las que, de forma progresiva, han elaborado leyes propias sobre mediación familiar dentro de sus respectivas competencias. Dependiendo de la Comunidad Autónoma, la mediación familiar ha sido regulada entendiéndola como una técnica idónea para procesos de separación y/o divorcio en la pareja, hasta Autonomías que han ido más allá, situando la mediación familiar como el proceso adecuado no sólo para esta situación, sino también para las relaciones entre otras personas integrantes de la familia, e incluso en situaciones en las que una persona adoptada o acogida desea buscar sus orígenes en su familia biológica.

  • ¿Qué es la mediación familiar?

    La mediación es un método alternativo para solucionar problemas dentro del ámbito familiar, dado que evita el litigio, satisface las necesidades de las partes y refuerza la cooperación y el consenso.
    La mediación familiar es un método para la gestión de conflictos, que incluye un tercero neutral, la persona mediadora, con la función de ayudar a que las partes involucradas en un conflicto en el ámbito familiar, puedan negociar desde la colaboración, la voluntariedad, la flexibilidad, la participación y la avenencia, y poder así alcanzar una resolución del mismo satisfactoria para los intereses de todas las partes.

  • ¿Qué objetivos persigue la mediación familiar?
    • Proporcionar un espacio neutral para la gestión del conflicto, para que las partes puedan conversar.
    • Aumentar el respeto y la confianza entre las partes en conflicto.
    • Facilitar que se establezcan nuevas relaciones entre las partes en conflicto.
    • Ofrecer una alternativa al litigio judicial siempre más largo, más costoso, tanto económica como emocionalmente, y menos satisfactorio, primando los intereses de los menores.
    • Promover y animar la participación de quienes están implicados en la resolución de sus diferencias sin necesidad de recurrir a la justicia.
  • ¿En qué casos se puede aplicar la mediación familiar?
    • Ruptura del matrimonio por separación, divorcio o nulidad, o rupturas de parejas de hecho.
    • Crisis de comunicación de miembros de la familia.
    • Discrepancias intergeneracionales.
    • Disputas económicas entre miembros de la familia.
    • Dificultades educativas con adolescentes.
    • Conflictos en el seno de la empresa familiar.
    • Personas que, habiendo sido adoptadas o acogidas, buscan sus orígenes en la familia biológica.
  • ¿Qué ventajas aporta la mediación familiar frente al litigio judicial?
    • Es un procedimiento más simple y con menos grado de formalidad, lo que produce una mayor libertad de las partes.
    • Tiene menor coste económico para las partes.
    • Reduce el coste emocional.
    • Facilita el ahorro de tiempo y energía tratando de lograr un acuerdo favorable para todas las partes.
    • Se potencia la capacidad de las partes para intentar la solución de sus conflictos, sin que tenga que intervenir necesariamente el Estado, y desjudicializando de esta manera los conflictos.
    • Fomenta la creatividad de las partes en la búsqueda de la mejor solución posible.
    • Fomenta la responsabilidad de las partes, que toman conciencia de que los acuerdos que alcancen se han adoptado en libertad y deben ser mantenidos.
  • Si estás en proceso de separación o divorcio te interesa saber

    La mediación familiar:

    • No se lleva a cabo entre adversarios. La pareja colabora en la toma de decisiones.
    • Es recíproca. Si las soluciones no son adoptadas por las dos partes, no hay acuerdo.
    • Ayuda a definir la zona de conflicto. Para la mayoría de las parejas que tienen algún conflicto, la persona mediadora les ayudará a delimitar el conflicto y a discutir los temas positivamente.
    • Les concede poder. Ambas partes de la pareja controlan las decisiones sobre sus vidas.
    • Es mejor para hijos e hijas. En la mayoría de ocasiones, las discusiones están contenidas por el hecho de que ambas partes son padres de sus hijos/hijas y su relación como padres continuaran después de finalizada su relación conyugal. La mayoría de las veces, la forma de negociar el divorcio olvida los intereses preferentes de niños y niñas. En la mediación estos son siempre de la mayor importancia.
    • La separación o el divorcio es algo que sólo debe implicar a la pareja, no a hijas/hijos, que deben mantener intactos los vínculos con sus padres.
    • Las parejas que deciden separarse o divorciarse, pueden configurar por sí mismas las bases del convenio regulador que rija la nueva organización familiar tras la ruptura.
    • La mediación está pensada especialmente para disminuir la conflictividad, a diferencia del proceso judicial, que provoca un aumento del enfrentamiento y no favorece el entendimiento ni la comunicación entre los padres, ni entre éstos con hijos/hijas.
    • No es la separación o el divorcio en sí lo que produce efectos negativos en hijas/hijos, sino la manera en que ambos padres gestionan el conflicto que supone la ruptura matrimonial.

    En este sentido, los objetivos de la mediación familiar son:

      • Construir y proyectar una nueva perspectiva de la ruptura de la pareja, centrándose en la resolución del conflicto, sin considerar las causas que lo provocaron.
      • Ayudar a las parejas a que la ruptura se realice con un menor coste emocional, reduciendo la ansiedad y otros efectos negativos del conflicto.
      • Ayudar a los padres que viven una ruptura familiar a buscar decisiones pactadas como alternativa a la “lucha” entre ellos para ganarse la confianza de sus hijos/ hijas.
      • Ayudar a los padres a mantener el contacto con sus hijos/hijas y a compartir los roles paterno y/o materno a pesar de la interrupción de su matrimonio y de su convivencia.
      • Establecer cauces de comunicación en la pareja con el fin de conseguir que ambos miembros de la pareja alcancen acuerdos estructurados, duraderos, acuerdos que se cumplan y que produzcan a ambas partes satisfacción subjetiva y ventajas objetivas.
      • Ayudar a hijos e hijas con dificultades de relación con otros miembros de la familia a resolver un conflicto.

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