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Mediación

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  • ¿Qué es la mediación?

    Es un proceso estructurado, en el que dos o más partes en un litigio intentan voluntariamente alcanzar por sí mismas un acuerdo  sobre la resolución de su litigio con la ayuda de una persona neutral y cualificada ajena al conflicto.

    La mediación se considera una solución más rápida y, en la mayoría de los casos, más barata que los pleitos judiciales ordinarios. Evita el enfrentamiento entre las partes que es inherente al proceso judicial, y les permite mantener su relación profesional o personal más allá del conflicto. La mediación también brinda a las partes la oportunidad de resolver el conflicto mediante soluciones creativas que no serían posibles en un pleito judicial.

    La mediación constituye una variante del proceso de negociación. Si bien aplica a esta las mismas reglas generales, difiere de la negociación en que entra en escena un tercero denominado mediador. El rol de la persona mediadora es el de un facilitador, quien recoge inquietudes, traduce estados de ánimo y ayuda a las partes a confrontar sus pedidos con la realidad. En su rol, la persona mediadora calma los estados de ánimos exaltados, rebaja los pedidos exagerados, explica posiciones y recibe confidencias.

  • ¿Quiénes la inician?

    La Mediación la puede iniciar las partes, o sugerido u ordenado por el órgano jurisdiccional o porque la ley del Estado miembro lo establezca así.

  • ¿Para qué sirve?

    Para resolver un conflicto sin necesidad de ir a juicio, ya sea en el ámbito de la empresa, de la familia, con otros profesionales, por conflictos surgidos en el entorno escolar, o por la convivencia con otras culturas, así como en el ámbito penal, para restituir ciertos delitos y faltas.

  • ¿Quién hace Mediación?

    Puede ser uno o varios profesionales, de ámbitos del Derecho, la Psicología, del Trabajo Social, y similares. En todo caso, son profesionales neutrales e imparciales, que canalizan y facilitan la consecución de un acuerdo entre las partes en conflicto. No son jueces ni árbitros, pues no imponen la solución, ni opinan sobre quién tiene la verdad. Por ello, deberán tener la formación suficiente en el campo específico del conflicto de que se trate.

  • ¿Qué leyes amparan la Mediación?

    La mediación está regulada en el marco europeo por:

    1. Recomendación nº R(98)1, sobre Mediación Familiar, aprobada por el Comité de Ministros del Consejo de Europa el 21 de enero de 1998.
    2. Libro Verde sobre las modalidades alternativas de solución de conflictos en el ámbito del derecho civil y mercantil [COM(2002) 196 final, de 19 de abril de 2002]
    3. Propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo sobre ciertos aspectos de la mediación en asuntos civiles y mercantiles [COM (2004) 718 final, de 22 de octubre de 2004].
    4.  la Directiva 2008/52/CE, de obligado cumplimiento para los países que integran la Unión Europea.

    La legislación estatal, en la actualidad es:

    1. Código Civil, de 24 de julio de 1889. Libro Primero “De las personas”, Título IV “Del matrimonio”
    2. Ley 1/2000 de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil. Libro IV “De los procesos especiales”, Título Primero “De los procesos sobre capacidad, filiación, matrimonio y menores”.
    3. Ley 15/2005 de 8 de julio, por la que se modifican el Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia de separación y divorcio.
    4. Real Decreto Ley 5/2012 sobre mediación en asuntos civiles y mercantiles.
    5. Real decreto por el que se desarrollan determinados aspectos de la ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles.

    Legislación Autonómica: las Comunidades Autónomas han regulado la mediación familiar, a excepción de Cataluña,  que ha ido más allá de este ámbito.

    Andalucía:

    • Ley 1/2009 de 27 de febrero, reguladora de la  Mediación Familiar de Andalucía.
    • Decreto 37/2012, de 21 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento de Desarrollo de la Ley 1/2009, de 27 de febrero, reguladora de la Mediación Familiar en la Comunidad Autónoma de Andalucía.

    Cataluña:

    • Ley 9/1998 de 15 de julio, del Código de Familia de Cataluña
    • Ley 1/2001 de 15 de marzo, de Mediación Familiar.
    • Decreto 139/2002 de 14 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento de la Ley 1/2001 de Mediación Familiar.
    • Ley 15/2009, de 22 de julio, de mediación en el ámbito del derecho privado.

    País Vasco:

    • Ley 1/2008 de 8 de febrero de Mediación Familiar

    Galicia:

    • Ley 4/2001 de 31 de mayo, reguladora de la Mediación Familiar
    • Decreto 159/2003 de 31 de enero, por el que se regulan la figura del mediador familiar, el Registro de Mediadores Familiares de Galicia, y el reconocimiento de la mediación gratuita

    Asturias:

    • Ley 3/2007 de 23 de marzo, de Mediación Familiar
    • Decreto 93/2005 de 2 de septiembre, por el que se regulan los Puntos de Encuentro Familiar

    La Rioja:

    • Decreto 2/2007 de 26 de enero, por el que se regulan los Puntos de Encuentro Familiar

    Comunidad Valenciana:

    • Ley 7/2001 de 26 de noviembre, reguladora de la Mediación Familiar en el ámbito de la Comunidad Valenciana
    • Decreto 41/2007 de 13 de abril, por el que se desarrolla la Ley 7/2001.

    Castilla-La Mancha:

    • Ley 4/2005 de 24 de mayo, del Servicio Social Especializado de Mediación Familiar

    Canarias:

    • Ley 15/2003 de 8 de abril, de la Mediación Familiar
    • Decreto 144/2007 de 24 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento de la Ley de Mediación Familiar

    Islas Baleares:

    • Ley 18/2006 de 22 de noviembre, de Mediación Familiar

    Madrid:

    • Ley 1/2007 de 21 de febrero, de Mediación Familiar

    Castilla y León:

    • Ley 1/2006 de 6 de abril, de Mediación Familiar
    • Decreto 50/2007 de 17 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento de desarrollo de la Ley 1/2006.
  • ¿En qué casos puedo someterme a Mediación?

    Puesto que es un proceso voluntario, siempre que las partes así lo quieran, y para aquellas cuestiones relacionadas con el ámbito civil, mercantil, educativo, familiar, intercultural, penal, sanidad, laboral, y de consumo. La legislación NO permite la mediación en aquellos asuntos relacionados con la violencia de género.

  • ¿Qué ventajas tiene la mediación?

    Los beneficios de la mediación son múltiples, pues favorece el cumplimiento de los acuerdos, ahorra tiempo y dinero en relación a los trámites judiciales. No hay perdedores, pues todas las partes ganan. Disminuye la ansiedad y el malestar asociado al conflicto. La flexibilidad está presente siempre en el proceso, y las partes son libres de poner fin a la mediación. Reduce el coste emocional.

  • ¿Dónde acudir?

    Dependiendo del ámbito de que se trate hay entidades especializadas que realizan la mediación, así como profesionales individualmente establecidos. En el siguiente bloque, encontrará las entidades acreditadas por la Administración andaluza para ejercer la mediación. También existen corporaciones, instituciones que cuentan con profesionales en mediación, como los colegios profesionales o asociaciones profesionales.

  • ¿Cuánto tiempo dura la mediación?

    Dependerá del ámbito y de las características del conflicto. Por regla general se establecen un número de sesiones determinadas, o unos meses concretos en los que solucionar el conflicto.

    Durante la mediación, se invita a las partes a que inicien o reanuden el diálogo y a que eviten la confrontación. El método de solución del conflicto es elegido por las partes, que desempeñan un papel especialmente activo en la búsqueda de la solución más adaptada a sus necesidades. También hay casos, en particular los conflictos en materia de consumo, donde es la persona mediadora quien busca la solución y se la propone a las partes. La resolución del conflicto depende de que las partes alcancen un acuerdo. Cuando no lo consiguen, la persona mediadora no impone una solución.

  • ¿Cuáles son sus características?
    1. Voluntariedad: cualquier mediación está basada en el principio de voluntariedad, según el cual las partes son libres de acogerse a la mediación, de desistir en cualquier momento y de alcanzar los acuerdos, conforme a derecho, que estimen oportunos. El proceso de mediación puede ser suspendido a petición de un miembro de la pareja, de los dos, o de la persona mediadora.
    2. Imparcialidad: la persona mediadora no defiende los intereses de una de las partes ni la representa, sino que entre sus funciones destaca la de asegurar de que se tengan en cuenta los intereses de las dos partes, de que se respeten sus distintos puntos de vista y de que se preserve la igualdad de las mismas en la negociación.
    3. Neutralidad: la persona mediadora ha de ayudar a alcanzar los acuerdos sin imponer solución alguna, ni medida concreta, ni influir en el contencioso de las mismas.
    4. Confidencialidad: en la medida en que en el proceso de mediación se puede revelar información confidencial, la persona mediadora y las partes han de mantener el deber de confidencialidad en relación con la información de que se trate. Los informes que se elaboran a lo largo del proceso de mediación tienen carácter reservado.
    5. Buena fe: los participantes en la mediación actuarán según las normas de la buena fe: la comunicación ha de ser respetuosa, evitando malos tonos y juicios de valor.
    6. Autocomposición del conflicto: la solución no viene impuesta por terceros (como en el proceso judicial o en el arbitral), sino que la solución es negociada, asumida y acordada por las propias partes.
    7. Colaboración de las partes: el desarrollo de la mediación promueve la colaboración y apoyo permanente entre la persona mediadora y ambas partes.
    8. Al igual que en la conciliación, la persona mediadora la escogen o eligen las partes o un tercero, misión que deberá recaer en una persona que posea los dotes necesarios para hallar soluciones a un problema que las partes por iniciativa propia no están en capacidad de brindar.
    9. Constituye un sistema intermedio de solución de conflictos entre la conciliación y arbitraje, una puja adicional que permitirá a las partes inmersas hallar en familia, y de manera directa, la solución que no ha sido posible aun materializarse.
    10. Así mismo se caracteriza por tratar de alcanzar una aceptación de las partes por intermedio de la propuesta de un tercero, que solo tiene fuerza de recomendación. La persona mediadora no impone nada. La presencia y labor de la persona mediadora no restringe ni limita la iniciativa de las partes para lograr por sí mismas la solución directa del conflicto.
    11. El tercero pese a no tener autoridad sobre la decisión en sí, sin embargo ayuda a las partes en el proceso de adoptarla, actúa como catalizador entre ellas.

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