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Arbitraje


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  • ¿Qué es el arbitraje?

    Es un método de solución de controversias en virtud del cual las partes acuerdan (convenio arbitral), someter la solución de determinados conflictos que hayan surgido o puedan surgir entre ellas respecto a una determinada relación jurídica a la decisión (laudo arbitral), de uno o varios terceros (arbitro o colegio arbitral). La forma de nombramiento de los terceros también es acordada por las partes. Al escoger el arbitraje, las partes optan por un procedimiento privado de solución de controversias en lugar de acudir ante los tribunales.

    El arbitraje es un sistema de solución de conflictos en que la voluntad de las partes, se somete a la voluntad de un tercero. En el fondo del arbitraje existe un pacto o convenio entre los litigantes en el sentido de que someterán sus voluntades a la convicción y al pronunciamiento del tercero, cuyo laudo una vez dictado tiene que cumplirse obligatoriamente.

    Así, el arbitraje suple el entendimiento directo de las partes y reemplaza el acuerdo entre ellas, por una decisión del conflicto que proviene de un tercero llamado árbitro.

    En el arbitraje, como en el sistema judicial, el tercero neutral no auxilia a las partes para que estas acuerden la solución, sino que se las impone mediante el dictado de un laudo igual en sus efectos a una sentencia judicial. El rol del árbitro es similar al del juez: las partes le presentan el caso, prueban los hechos y sobre esa base decide la controversia. Sin embargo, no obstante sus similitudes el arbitraje mantiene con el sistema judicial una gran diferencia, la decisión que pone fin al conflicto no emana de los jueces del Estado, sino de particulares libremente elegidos por las partes.

    Las características más destacadas del sistema arbitral en comparación con la vía judicial podríamos resumirlas en las siguientes:

    • Celeridad en la resolución del conflicto. (Máximo 6 meses).
    • Económico por la reducción de gastos y costes en comparación con la carestía de la vía judicial.
    • Es una vía eficaz de resolución de controversias.
    • Se desarrolla por la actuación de profesionales y expertos en la materia que sea objeto de arbitraje.
    • Se satisfacen los intereses personales y económicos
    • Se evitan litigios futuros.


    La progresiva implantación del arbitraje (aunque escasa en comparación con el resto de la Comunidad Europea e Internacional,) como método de resolución de conflictos alternativo a la vía judicial, se encamina a paliar y reducir los elevados costes y la prolongación en el tiempo que supone someter un litigio a los tribunales de justicia ordinarios, ofreciendo una solución alternativa, ágil, rápida, eficaz y económica de las controversias, interpretaciones, incumplimientos o ejecuciones que puedan surgir entre las partes en un contrato o vínculo jurídico-contractual.

  • Características del arbitraje
    • El arbitraje es consensual. Un proceso de arbitraje únicamente puede tener lugar si ambas partes lo han acordado. En el caso de controversias futuras que pudieran derivarse de un contrato, las partes incluyen una cláusula de arbitraje en el contrato. Una controversia existente puede someterse a arbitraje mediante un acuerdo de sometimiento entre las partes. A diferencia de la mediación, una parte no puede retirarse unilateralmente de un proceso de arbitraje.
    • Las partes seleccionan al árbitro o árbitros. Compete a las partes seleccionar conjuntamente a un árbitro único. Si optan por un colegio arbitral  compuesto por tres árbitros, cada parte selecciona a uno de los árbitros y éstos seleccionarán a su vez a un tercer árbitro que ejercerá las funciones de árbitro presidente.
    • El arbitraje es neutral
    • El arbitraje es un procedimiento confidencial. El Reglamento de Arbitraje de la OMPI protege específicamente la confidencialidad de la existencia del arbitraje, las divulgaciones realizadas durante dicho proceso, y el laudo. En determinadas circunstancias, el Reglamento de Arbitraje de la OMPI permite a una parte restringir el acceso a secretos comerciales u otra información confidencial que se presente al tribunal arbitral o a un asesor que se pronuncie sobre su confidencialidad ante el tribunal arbitral.
    • La decisión del tribunal arbitral es definitiva y fácil de ejecutar
    • Las partes se comprometen a ejecutar el laudo del tribunal arbitral sin demora.
  • Tipos de arbitraje

    Arbitraje estatutario (nuevo en la Ley 11/2011 de 20 de mayo): también denominado “societario”, es una de las claves de la nueva Ley, pues la introducción de cláusulas arbitrales en los estatutos de las compañías mercantiles y en los acuerdos parasociales de las empresas van a excluir los largos y rígidos procesos ante los tribunales para dirimir controversias entre accionistas e inversores dentro de una misma corporación. Esto supone un reconocimiento a las instituciones arbitrales, pues son éstos los entes a quienes el legislador remite para dirimir controversias en el ámbito de las sociedades. En este sentido la reforma de la Ley incluye el arbitraje societario como una de las modalidades de convenio arbitral integradas en la legislación y además de en los estatutos podrá incorporarse posteriormente si lo decide una mayoría de 2/3.

    Arbitraje de equidad: este tipo de arbitraje permite que el procedimiento sea administrado por una persona no profesional del derecho (no jurista) pero dotada de conocimientos requeridos para entender el conflicto y así pueda decidir en base a ello y a su buen saber y entender sin desvincularse de los contratos pero suavizando los rigores de la ley. En el arbitraje de equidad se toman las decisiones analizando los hechos y adoptando la solución más razonable, según el leal saber y entender del Colegio Arbitral. No es necesario que los árbitros sean licenciados en Derecho (el Presidente sí debe serlo, en todo caso), ni abogados en ejercicio. La mayoría de los arbitrajes que se realizan son de equidad.

    Arbitraje de Derecho: En el arbitraje de Derecho, el árbitro debe resolver teniendo en cuenta únicamente las normas y disposiciones legales. La decisión que se adopte debe fundamentarse en un razonamiento jurídico.  El árbitro debe ser jurista profesional. Se realizará un arbitraje de derecho cuando así lo soliciten las dos partes en litigio.

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